Lo he visto en muchos lugares. Sigo creyendo que usted es parte de mí en todo lo que hago. Es solo que últimamente las cosas están tan extrañas y fuera de mi control que siento que no se que hacer. Quiero dejar todo en sus manos y confiar en que su perspectiva es la que hace que todo tenga sentido. Confío plenamente en sus planes y sé que son perfectos. Gracias Dios porque en medio del caos de mi vida allí está usted. Aunque ni yo misma me entienda, usted conoce lo más profundo de mi corazón y me ayuda a llevar las cargas más pesadas.
Entiendo que usted quiere lo mejor para mí. Sinceramente me encanta la manera en la que me habla: misteriosa, paciente, perfecta; pero que rico sería solo escuchar su voz como Moisés “El lugar que pisas es santo” … me gustaría saber cuáles son sus deseos y caminos para mi vida. Aunque sinceramente, parte de la aventura es no saber lo que me espera, y confiar que el final es mi mayor recompensa.
Hoy solamente quiero darle gracias por estar allí para llevar mis cargas y mis penas. Quiero pedirle perdón por fallarle tantas veces y de maneras tan feas y desagradables. Quiero suplicar por todas aquellas personas que no saben que hay un Dios Todopoderoso que puede cargar eso que no soportamos y que hace que nuestra vida parezca un verdadero martirio. En serio gracias Dios por conocerme, por amarme, por ayudarme a entender que usted es lo más grande que tengo. Quiero entregar mi vida en sus manos, y principalmente mis planes a futuro. Mi viaje de misionera, el país al que usted desea que vaya, el esposo creado para mí. Son muchas cosas que están en mi cabeza y por momentos me aturden, pero al final, recuerdo que usted está allí, amante y misericordioso.
Espero que mi impaciencia no nos afecte, y sobretodo que mi carácter y mis planes se dejen moldear por los suyos, pero más que nada, anhelo confiar en que cada paso que doy es porque su voluntad me ha guiado.
Lo amo. Lo abrazo.



