martes, 20 de septiembre de 2011

Gracias.

Un par de días y voy empezando a recordar. Las lagrimas, las sonrisas, los momentos que quisieras detener y hacerlos eternos; todo se ha esfumado. Las lagrimas se detuvieron en el tiempo, las sonrisas cambiaron el rumbo y los momentos se volvieron segundos que nunca más volverán a existir. Hoy te digo adiós de nuevo, como si nunca hubiera soltado tu mano. Gracias a ti y a tu desamor, encontré a aquel que llenó mi vida de plenitud. Puedo decir que he encontrado en el dolor aquello que me sostiene, he encontrado en la impotencia aquello que me da fuerzas para lograrlo todo. Ahora vivo tomada de la mano de mi único amor, de mi amor verdadero. Estos días tristes me muestran que todo sigue igual, todo en ti permanece intacto. Tu mundo superficial, tus caricias vacías, tus sueños limitados y tu linda manera de engañar; nada ha cambiado. Te doy mil gracias, porque hoy he regresado a los brazos de mi amado. Gracias a ti descubrí que este amor es para siempre. Gracias a ti puedo sentirme protegida, correspondida, eterna. Ya no existen limites, mis fuerzas se renuevan día a día. Este amor, es más grande que ningún otro. Gracias a ti puedo reafirmar que mi vida no es a tu lado; es al lado de aquel que me amó desde el día en que nací: mi Dios, mi amado, mi TODO.